LEYENDA DE ARANTAS
JOSE,
JOVEN QUE MURIO POR EL AMOR DE UNA SIRENA
Por : Felipe Fredi Oviedo Muñoz
DEDICATORIA :
A mi querida esposa Nory Sarmiento Rojas e hijos Edda Nair, Nori Maribel, Freddy Jesús y Ricardo Ramón Oviedo Sarmiento con todo amor y cariño.
Arantas, fue
un caserío que existió hace muchos años, que estuvo situado
entre Mollendo Camana, Arequipa cuyos habitantes se
dedicaron a la pesca especialmente a la pesca del congrio,
extracción de mariscos, cochayuyo y otros, la gente era muy
humilde pero vivían muy felices por los atractivos de sus
caletas, playas, con arenas y aguas muy tranquilas como Honoratos,
La Huata, La Francesa, San José, Arantas, Huacchiray, Calahuani,
entre otras, como no recordar también las aguadas donde
extraían el agua del subsuelo, para subsistir y que algunas de
ellas todavía existen y que dieron vida a muchas familias por
varias generaciones y junto a ellas crecieron higueras, donde se
comían sus sabrosos frutos : como la Huata, San José, el Olivar
con higueras, granados, olivos, etc.
La Huerta con
sus aguadas e higueras, Llipas y luzmillo y por último el
milagroso pozo de Arantas que dio vida a muchas generaciones y
que día tras día se repartía el líquido elemento que brotaba
del subsuelo, a un litro por persona ¡que tiempos aquellos que
nunca jamás volverán!.
Como no
recordar la fiesta de la Milagrosa Cruz de Arantas, muy venerada
por los Aranteños y que se realizaba en el mes de Mayo, cada
familia se encargaba de una novena y en cada una de ellas se
repartía el sabroso chocolate con sus panecillos traídos de
Quilca : existen tantas vivencias tan bonitas de Arantas que
seria bueno detallarlas y plasmarlas en un documento desde su
nacimiento hasta nuestros días lo que fue y lo que ha quedado de
aquel caserío pujante que existió y que fue extinguiéndose con
el correr del tiempo.
Muchas
leyendas e historias de amor se han contado por personajes que
todavía viven, una de las cuales voy a narrar :
Hace muchos
años vivían en Arantas muchas familias y de una de ellas
procedía un jovencito de 17 años llamado JOSE de
aspecto jovial y alegre dedicado a las labores de la pesca. Nada
perturbaba su paz y en medio de la soledad se sentía muy feliz.
Un día por la
tarde como lo hacia siempre caminaba por la orilla del mar en un
lugar llamado PUNTA BRAVA, en uno de los arrecifes
donde el mar chocaba y salía el mar como lluvia, por las piedras
filudas como picachos.
A lo lejos
oyó algo así como un lejano canto que parecía llorar, que se
quedó escuchando lentamente era una melodiosa canción que venia
de aquellos arrecifes donde golpeaba el mar.
Dirigió sus
pasos hacia ese lugar y se quedó sorprendido cuando vio al pie
de una plataforma de piedra, llamada EL BALCON, una
bella mujer con una sonrisa entre alegre y triste que tocaba el
agua del mar con sus delicadas manos, de pronto la linda sirena
vio al joven JOSE que la contemplaba extasiado.
Rápidamente y
avergonzada porque estaba media desnuda, se cubrió con sus
delicadas manos. El Joven JOSE, desde hacia mucho
tiempo todos los días a las cinco de la tarde solía pasearse
por aquel lugar donde contemplaba a aquella linda sirena. De la
cual estuvo profundamente enamorado platónicamente.
Pero el joven
JOSE un día salió de su casa decidido hablar con el
amor de sus amores y acercándose al lugar indicado donde
descansaba la princesa de sus sueños se acercó sigilosamente y
la llamó con voz acariciadora suplicándole que lo escuchara,
que estuviera atenta a sus palabras porque iba a expresarle todo
cuanto su corazón sentía; porque hacia mucho tiempo solamente
la veía de lejos.
Le dijo no te
asustes amada mía, no me abandones ten compasión de este
atribulado ser que te quiere, sólo un momento escúchame.
La dama lo
miró con dulzura. Hubiera querido corresponder a aquel amor,
pero no podía porque estaba destinada a guardar perpetua
virginidad en homenaje a su dios.
Su camino ya
estaba trazado, por nada en el mundo podía cambiarlo; los
juramentos se deben cumplir exactamente y ella no se podía casar
jamás.
Ella le dijo
soy un ser nacido para sufrir le respondió, debo cumplir mi voto,
sufrir en silencio, callar mi angustia, consumirme en mi soledad.
La bella princesa le dice no te acerques por favor porque
destruirías mi existencia.
El Joven JOSE haciendo caso omiso a los ruegos y súplica, quiso cogerla, pero ella se arrojó al mar y cuando parecía que iba a cogerla fue detenido por una gran ola que lo cegó por un momento; cuando recobró la visión pudo apreciar que la hermosa sirena encantadora princesa, nadaba y se alejaba cantando sus melodiosas canciones que hacían llorar.
El Joven
JOSE con una angustia indecible le llamaba desde la
orilla de aquel acantilado, pero ella se alejaba más y más
hasta que desapareció en el inmenso mar azul para no volverla a
ver nunca jamás.
El Joven
JOSE desesperado veía que su prenda querida se
alejaba, más en lo infinito, en un momento de coraje se arrojo
al mar y comenzó a seguirla nadando apresuradamente para
alcanzarla pero sus fuerzas se iban agotando cada vez más y más,
hubiera querido ser una avecilla para ir volando y estar a su
lado, pero el mar es muy traicionero de repente comenzó a
hundirse, era un remolino tan fuerte que se lo llevó al fondo
del mar, sus fuerzas no respondieron, nunca mas se supo del Joven
JOSE murió sin haber alcanzado aquel amor imposible;
el amor de una Sirena.
