ROSPICIO RODRÍGUEZ  "EL  DEGOLLADITO"

Por : Edmundo Yancaya Correa

El  28  de Julio de  1914 estalla la  1ra. Guerra mundial, con motivo de la contienda europea, en Chile se paraliza la exportación del Salitre, los peruanos que trabajaban en esas minas son expulsados por el gobierno chileno, estos a la vez retornan a su patria y entre ellos llega a Mollendo Rospicio Rodríguez, quien a los pocos días de pasear por las calles del puerto se encontró con un amigo que conoció en Chile, y por ese gusto después de estrechar ambos sus diestras ingresaron a una de las cantinas de la localidad, donde empezaron a libar unas copas de licor hasta promediar las  10.00  de la noche, hora en que abandonaron la taberna para encaminarse por la calle arequipa hasta llegar a lo que hoy es la calle puno.

(En aquellos años toda esa zona estaba despoblada, lo único que existía era el cementerio).

Una vez que se vio en la puerta principal del panteón, aquel que le fingía amistad a Rospicio Rodríguez le acometió ferozmente, lo tomó del cabello mientras que con la otra mano extraía de su bolsillo un filudo corvo con el cual le cercenó la cabeza, el cuerpo cayó de cubito dorsal al suelo, la sangre glogloteava en su cuello decapitado, mientras el facineroso se dedicaba a sustraerle de sus bolsillos las libras esterlinas que tanto le costó ganar con su trabajo

Al día siguiente la población fue sorprendida con la noticia, que en la puerta del cementerio habían decapitado a un hombre, la gente presurosa acudía al lugar de la tragedia al mismo tiempo las autoridades se hicieron presentes, quienes realizaron las averiguaciones del caso y horas después, el asesino fue aprehendido en los antiguos baños de la aguadita. Al día siguiente por la tarde el cuerpo de la infortunada victima fue sepultado en la calle, en el lugar donde se realizo tan horrendo crimen.

Desde un comienzo la gente sencilla del puerto empezó a llevarle flores, a encenderle velas y a pedirle favores que no se hicieron esperar; Al mismo tiempo circulaba la voz por la ciudad que el degolladito estaba haciendo milagros y la fe fue aumentando en este escogido del señor.

El Presbítero Juan B. Arenas era uno de los que decía aún desde el púlpito “para que llevan flores a ese degolladito si es un mortal corriente”.

En  1922 “Tata” Arenas se disponía a viajar al Callao, cuando ya tenía todo arreglado se le pierde la maleta. I así fue que él en sus oraciones le pedía que le hiciera ese milagrito; Pasaron los días y una mañana de un día de tantos “El Tata” entra a la sacristía del Antiguo Templo y se encuentra con la maleta sin que le falte nada.

En el año  1923  El Tata Arenas hace exhumar las osamentas del degolladito que se encontraban sepultados en la calle desde que lo asesinaron, para darle sepultura dentro del Campo Santo.

Agradecimiento a la Familia :  Vásquez Cornejo.

En la fotografía podemos ver el momento solemne en que el Reverendo Padre  Jesús del Carpio celebra la Santa Misa asistiendo como diáconos el Presbítero Juan B. Arenas y el Capellán del Hospital el Carmen Manuel Jiménez. Invita a la Compañía de Bomberos que ayudan a levantar el altar, a la Sociedad Fraternal de Artesanos, a la Antigua Guardia Nacional y a los Boys Scout. Una vez concluida la sagrada ceremonia, descienden los aparatos florales de la escalera y son depositados en la tumba del venerado Degolladito. El camioncito que se ve en la fotografía pertenecía a la antigua y desaparecida agencia funeraria de don Benigno Cárdenas que se ofreció desinteresadamente conducir el ataúd que contenían los restos mortales de Rospicio Rodríguez a su última morada donde descansa en paz.

La Devota  CARMEN  DELGADO.

Recopilación Históricas de Aurelio Salas Zarate.